viernes, 31 de octubre de 2014

¿Cómo hacer leches vegetales?

¿Cómo hacer leches vegetales en 5 minutos?


A menudo me preguntáis cómo preparar leches vegetales así que hoy vamos a ver lo sencillo que es extraer el jugo a cualquier variedad de semilla o frutos seco, y de esta manera tener lista, en menos de 5 minutos, una deliciosa leche crudi-végana. Parece mentira que esto no nos lo enseñen desde pequeños, ya que hasta un niño podría hacerlo. Probad con ellos a hacerlas y luego preparar un batido de frutas, y ya veréis como no querrán volver  a los industriales, hechos con leche de vaca, azúcares refinados, conservantes y demás químicos.
 
leche vegetal
Leche de melón hecha con sus semillas

Razones para no consumir leche de vaca

  • Por suerte hay cada vez más estudios que demuestran que la leche de vaca es muy perjudicial para nuestra salud. Paradójicamente, la leche animal desmineraliza nuestro organismo, ya que el exceso de proteínas, produce acidez, y por tanto nuestro cuerpo intenta compensar la deficiencia con minerales  alcalinos como el calcio. De esta manera su consumo está relacionado con el desarrollo de osteoporosis.
  • Una de sus principales proteínas, la  caseína, sólo podemos digerirla parcialmente, lo que provoca desde la inhibición en la absorción de nutrientes, hasta reacciones alérgicas y otras enfermedades.
  • Es indigesta por lo que causa inflamación, y su grasa aumenta el colesterol y grasas saturadas en sangre.
  • La leche está cargada con hormonas, antibióticos, químicos, pesticidas, dioxinas, plásticos, metales, detergentes
  • Y por si fuera poco se la somete a diferentes procesos (homogeneización, pasteurización, esterilización ) que hace que se desnaturalice, pierda nutrientes y sea todavía más tóxica.
  • Su consumo está asociado a muchas enfermedades (anemia, artritis, asma, colitis, diabetes, enfermedad del crohn, colon irritable, fatiga, estreñimiento, intolerancia a la lactosa, dolor abdominal, úlceras, migrañas, sinusitis, inflamación de garganta, e incluso cáncer….)
  • Maltrato al cual se somete a las vacas para que nosotros podamos beber su leche, algo tan antinatural como que nos amamante una animal. Se la preña artificialmente y cuando nacen los terneros son separados de sus madres, para luego conducir a muchos al matadero. Se las tiene en condiciones insalubres, enjauladas y con una corta esperanza de vida, llena de sufrimiento.
La buena noticia es que hay alternativas saludables, leches vegetales de semillas y frutos secos, sin lactosa, digestivas, llenas de nutrientes, no sólo calcio, sino proteínas, minerales, vitaminas, ácidos grasos omega 3 y  6, y además que podemos preparar nosotros mismos y nos saldrán muy económicas.
 

¿De qué puedo hacer leche vegetal?

Yo os recomiendo cualquier semilla o fruto seco crudo, libres de gluten y de almidón como  almendras, nueces, alpiste, lino, chia, cáñamo, anacardos, castañas, avellanas, macadamia, coquitos, melón, calabaza, girasol, sésamo, amapola.
Lo ideal es variar y así ir probando diferentes sabores y beneficiarnos de los nutrientes de todas ellas. Yo personalmente suelo hacerla de alpiste o cáñamo por su alto valor nutritivo y porque al tener cáscara es la única manera de comer estas semillas. Del mismo modo podéis hacer leche con las semillas del melón y la calabaza, saben deliciosas! Yo ayer hice una rica leche de melón que luego batí con medio melón para hacer un batido mucho más sabroso.
También se podría hacer leche de avena o de arroz, pero no sería cruda y tienen menos propiedades nutritivas, acidifican nuestro organismo y tienen gluten y almidón. En el caso de la soja no la recomiendo en ningún caso, ya que, además de ser transgénica, incluso si es ecológica, es muy indigesta, tiene antinutrientes y tóxicos (oxalatos, fitatos, isoflavonoides, saponinas, metales pesados, alergénicos, lectinas, oligosacáraidos…) Por no hablar de los daños medioambientales de los cultivos de soja y de la empresa que tiene el monopolio de las las semillas: monsanto.
 

Elaboración

  • Activación: dejamos en remojo de 8 a 12 horas los frutos secos o semillas. Lo ideal es que sea agua filtrada, purificada con máquinas especiales (yo recomiendo eSpring) o destilada Cantidad: de 50 a 100 g dependiendo de si la queremos más suave o intensa. ¿Por qué activamos las semillas? Para convertirlas en alimentos vivos! En contacto con el agua, se prepara para crecer, y de esta manera los antinutrientes o inhibidores enzimaticos (ácido fítico y los taninos) que la protegían, se inactivan. Además, aumenta el contenido nutricional y enzimático de la semilla y son mucho más digestivas.
  • Tiramos el agua del remojo, los escurrimos y lavamos bien, ya que los antinutrientes pasan al agua. Veréis como el agua sale turbia y oscura. Sólo en el caso del lino y la chía no sería necesario, ya que estas dos maravillosas semillas,  en contacto con el agua, producen una fibra soluble gelatinosa llamada mucílago altamente digestiva y con numerosas propiedades.
  • Batimos las semillas o frutos secos con unos 250 ml de agua (la cantidad es aproximada).  Dependiendo de la potencia de la batidora será necesario más o menos tiempo, hasta que quede una pasta lo más  homogénea posible.
  • Colamos con una bolsa para hacer leches, o simplemente un  trozo de tela de camiseta,  y así separar la leche de la pulpa. Apretamos bien y vamos añadiendo el resto del agua hasta completar un litro para sacar todo el jugo a las semillas.
  • Endulzamos (opcional) con estevia, azúcar de coco, sirope  de dátil… Que cómo se hace el sirope de dátil? Pues simplemente batiendo dátiles con un poco de agua, logrando una mezcla dulce que nos sirve para echar a batidos, postres, leches vegetales…
  • Aromatizamos. Con canela, vainilla, cardamomo, clavo, mesquite, algarroba cacao…o un chorrito de licuado de nuestra fruta o verdura favorita como manzana, pera, hinojo… y así tendremos leches de sabores!
Resumiendo, activar, batir y colar, así de sencillo, en menos de 5 minutos tenéis un litro de leche vegetal y viva. Ponedla en un bote de cristal y os aguanta de 2 a 3 días en la nevera. En los talleres me encanta ver la cara de asombro de los asistentes cuando me ven “ordeñar” las semillas y sale ese líquido blanco con tan sólo apretar la mezcla recién batida.
 
Con la leche podéis preparar multitud de batidos de frutas, natillas crudiveganas, helados, cola caos crudis y demás postres. O simplemente beberla sola y disfrutar de su sabor mientras sus torrentes de nutrientes pasan a nuestra sangre y construyen cada una de las células que nos dan vida.
 
Y ahora os preguntaréis, y qué puedo hacer con la pulpa que me ha sobrado? Excepto en las semillas con piel que tendremos que deshecharlas (cáñamo con piel, melón,  calabaza o alpiste), en los demas casos nos sirven como base para preparar quesos o patés crudiveganos. La semana que viene prometo daros varias recetas tanto fermentadas como sin fermentar, de quesos de sabores (aceitunas, tomate seco, pimentón…) para preparar tanto canapés como deliciosas salsas.
 
Como veis, hay alternativas saludables, fáciles de preparar, combinar, caseras, económicas, y además tenéis el fin de semana para hacer la que más os guste. Vamos que no tenéis excusa para no beber sano.

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